Las barricadas callejeras durante la Comuna de París (1871)

En la primavera de 1871, la ciudad de París se convirtió en el escenario de una de las insurrecciones más emblemáticas de la historia moderna: la Comuna de París. Este levantamiento popular, que duró apenas dos meses (del 18 de marzo al 28 de mayo), surgió tras la derrota de Francia en la guerra franco-prusiana y la caída del Segundo Imperio de Napoleón III. 

El vacío de poder, la miseria económica, el resentimiento hacia el gobierno provisional instalado en Versalles y el profundo malestar social de los obreros y artesanos parisinos, encendieron la chispa de una revolución urbana sin precedentes. En este contexto de efervescencia política, las calles del París del siglo XIX se transformaron en auténticos campos de batalla

Las barricadas, levantadas en cuestión de horas con adoquines, muebles, carrozas destruidas y vigas de madera, se convirtieron en el corazón físico y simbólico de la Comuna. Estas estructuras improvisadas, que habían aparecido ya en las revoluciones de 1830 y 1848, adquirieron en 1871 un nuevo significado. No solo como elementos clave en la defensa militar, sino también como expresiones del poder popular frente al ejército de Versalles y la burguesía que pretendía restaurar el orden.

La construcción de las barricadas en la capital francesa era un acto colectivo, casi ritual en muchos casos. Vecinos, obreros, mujeres y niños participaban hombro a hombro en su levantamiento. En algunos barrios, como Belleville, Montmartre o el Marais, cada esquina se convertía en un foco de resistencia. 

Las barricadas, que se construyeron por toda la ciudad, podían ser además muy diferentes entre sí. Mientras que algunas eran simples acumulaciones de piedras; otras llegaban a tener varios metros de altura y contaban con troneras para fusiles o cañones ligeros. Los comuneros, conscientes de su inferioridad militar, confiaban en definitiva en el conocimiento del terreno urbano y en la solidaridad del pueblo para frenar el avance del ejército.

Durante la llamada "Semana Sangrienta" (del 21 al 28 de mayo de 1871), las barricadas se convirtieron en el último refugio de la Comuna. A medida que las tropas de Versalles entraban en París, las calles y los barrios ofrecieron una gran resistencia, lo que llevó a un enfrentamiento brutal. Las barricadas, una tras otra, acabaron cayendo bajo el fuego de la artillería y los fusiles. Miles de comuneros fueron ejecutados sumariamente o deportados tras la derrota, dejando una herida profunda en la memoria colectiva francesa

A pesar de su fracaso, las barricadas de la Comuna de París en 1871 trascendieron su función militar para convertirse con el tiempo en un poderoso símbolo revolucionario, representando para muchos la unión del pueblo en defensa de sus ideales de justicia, igualdad y autonomía frente al poder central. 

Fotografías de las barricadas callejeras durante la Comuna de París (1871)

Fotografías de las barricadas callejeras durante la Comuna de París (1871)

Fotografías de las barricadas callejeras durante la Comuna de París (1871)

Fotografías de las barricadas callejeras durante la Comuna de París (1871)

Fotografías de las barricadas callejeras durante la Comuna de París (1871)

Fotografías de las barricadas callejeras durante la Comuna de París (1871)

Fotografías de las barricadas callejeras durante la Comuna de París (1871)

Fotografías de las barricadas callejeras durante la Comuna de París (1871)

Fotografías de las barricadas callejeras durante la Comuna de París (1871)

Fotografías de las barricadas callejeras durante la Comuna de París (1871)

Fotografías de las barricadas callejeras durante la Comuna de París (1871)

Fotografías de las barricadas callejeras durante la Comuna de París (1871)

Fotografías de las barricadas callejeras durante la Comuna de París (1871)

Fotografías de las barricadas callejeras durante la Comuna de París (1871)

Fotografías de las barricadas callejeras durante la Comuna de París (1871)

Las unidades de infantería en bicicleta durante la Primera Guerra Mundial

Durante la Primera Guerra Mundial, los regimientos o unidades de infantería en bicicleta representaron un curioso intento de combinar la movilidad con la eficiencia en un conflicto dominado por la inmovilidad de la guerra de trincheras. Aunque hoy pueda parecer una idea excéntrica, a comienzos del siglo XX muchos ejércitos europeos consideraban la bicicleta una herramienta moderna, silenciosa y económica, ideal para sustituir parcialmente a los caballos y vehículos motorizados, todavía escasos y poco fiables.

Cuando estalló la guerra en 1914, potencias como Gran Bretaña, Alemania, Francia e Italia ya contaban con unidades ciclistas formadas y entrenadas. En el Reino Unido, los Cyclist Battalions del Army Cyclist Corps se emplearon para tareas de patrulla, reconocimiento y enlace entre frentes, especialmente en Bélgica y los Balcanes. Sus bicicletas, muchas de ellas plegables, como el modelo BSA Folding Bicycle, podían transportarse con facilidad en zonas de combate y servían a menudo para mover rápidamente tropas de refuerzo.

En el ejército alemán, los Radfahrertruppen desempeñaron un papel similar, destacando por su movilidad y eficacia en frentes más amplios y dinámicos, como el oriental. Estas unidades servían tanto para labores de reconocimiento como para incursiones rápidas, aprovechando la capacidad de desplazarse sin depender del suministro de combustible. Francia, por su parte, mantenía desde antes de la guerra los bataillons de chasseurs cyclistes, formados como infantería ligera móvil, que vigilaban rutas, fronteras y actuaban como mensajeros entre unidades.

En Italia, los célebres Bersaglieri ciclisti fueron probablemente los más emblemáticos de todos. Pertenecientes a una unidad de élite, se distinguían por su entrenamiento físico y disciplina, y participaron activamente en el frente alpino. Allí, pese a las difíciles condiciones del terreno, usaron bicicletas adaptadas y demostraron una notable versatilidad en misiones de exploración y enlace.

El equipamiento de estos soldados era relativamente sencillo: bicicletas reforzadas, fusiles sujetos al cuadro o cargados a la espalda, y bolsas laterales para transportar munición, herramientas o víveres. En comparación con los vehículos motorizados, ofrecían independencia y discreción; sin embargo, las duras condiciones del frente occidental redujeron considerablemente su utilidad.

Al terminar la guerra, las unidades ciclistas no desaparecieron de inmediato. Muchos países mantuvieron regimientos de este tipo hasta los años treinta, y algunos, como Japón, Finlandia o Alemania, los utilizaron incluso durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el avance de la motorización terminó por relegar a los soldados en bicicleta a un curioso capítulo de la historia militar, símbolo de una época de transición entre la guerra del siglo XIX y la era mecanizada del siglo XX.

Las unidades de infantería en bicicleta durante la Primera Guerra Mundial
Soldados del regimiento ciclista alemán de maniobras en un bosque poco antes de comenzar la Primera Guerra Mundial


Las unidades de infantería en bicicleta durante la Primera Guerra Mundial
Campo de entrenamiento de una compañía británica en bicicleta en Suffolk (Inglaterra) a comienzos de la década de 1910



Las unidades de infantería en bicicleta durante la Primera Guerra Mundial
Dos Bersaglieri italianos con bicicletas plegables atadas a la espalda durante la Primera Guerra Mundial



Las unidades de infantería en bicicleta durante la Primera Guerra Mundial
Unidad de infantería alemana en bicicleta en 1914



Las unidades de infantería en bicicleta durante la Primera Guerra Mundial
Compañía ciclista francesa durante la Primera Guerra Mundial



Las unidades de infantería en bicicleta durante la Primera Guerra Mundial
Utilizando las bicicletas como ambulancias en 1914



Las unidades de infantería en bicicleta durante la Primera Guerra Mundial
Una unidad ciclista alemana en combate 



Las unidades de infantería en bicicleta durante la Primera Guerra Mundial
Transportando armamento pesado en bicicleta durante la Primera Guerra Mundial



Las unidades de infantería en bicicleta durante la Primera Guerra Mundial
Unidad ciclista británica de infantería durante la Batalla del Somme (1916)



Las unidades de infantería en bicicleta durante la Primera Guerra Mundial
Pasando revista al batallón ciclista de Nueva Zelanda en 1918



Las unidades de infantería en bicicleta durante la Primera Guerra Mundial
Tropas ciclistas indias durante la Batalla del Somme (1916)



Las unidades de infantería en bicicleta durante la Primera Guerra Mundial
Unidad ciclista de Kent en 1916



Las unidades de infantería en bicicleta durante la Primera Guerra Mundial
Regimiento ciclista alemán camino del frente durante la Primera Guerra Mundial



Las unidades de infantería en bicicleta durante la Primera Guerra Mundial
Unidad ciclista rusa en 1918



Las unidades de infantería en bicicleta durante la Primera Guerra Mundial
Cartel para reclutar ciclistas para el ejército durante la Primera Guerra Mundial

Transatlántico atracado en el puerto de Barcelona en 1920

A comienzos del siglo XX, la llegada de los grandes transatlánticos a los puertos era todo un acontecimiento. En ciudades como Barcelona, cientos de curiosos se acercaban a los muelles para contemplar el espectáculo de aquellas inmensas naves de vapor que simbolizaban el progreso, el lujo y la conexión con el resto del mundo. Eran tiempos en los que los viajes oceánicos despertaban fascinación y respeto, y cada barco nuevo parecía un prodigio de la ingeniería moderna.

En esta histórica fotografía, tomada en el puerto de Barcelona hacia 1920, aparece el Vapor correo Reina Victoria Eugenia, uno de los buques más emblemáticos de la marina mercante española de su tiempo. Construido en 1913 en los astilleros Swan Hunter & Wigham Richardson (Inglaterra) para la Compañía Trasatlántica Española, este elegante transatlántico tenía un desplazamiento de unas 11.500 toneladas, una eslora de cerca de 150 metros y podía alcanzar velocidades de hasta 19 nudos gracias a su potente maquinaria de vapor.

El V.C. Reina Victoria Eugenia estaba destinado principalmente a cubrir la línea entre España y América, realizando rutas que unían puertos como Barcelona, Cádiz o Vigo con La Habana, Veracruz y Nueva York, durante la época de la gran emigración europea a América. Durante años fue considerado uno de los buques más modernos y lujosos de la flota española, símbolo de una época en la que el mar seguía siendo la gran vía de comunicación entre continentes.

Transatlántico atracado en el puerto de Barcelona en 1920

Fotografías vintage de Halloween (1900-1950)

Antes de que Halloween se convirtiera en la colorida y comercial festividad que conocemos hoy, con disfraces de superhéroes y luces de neón, existía una versión mucho más oscura, misteriosa y artesanal de esta celebración. 

A partir de mediados del siglo XIX, la tradición de Halloween con su famosa calabaza Jack o'lantern, se extendió rápidamente por todo Estados Unidos debido a la inmigración irlandesa. Sin embargo, hasta bien entrado el siglo XX, Halloween era una mezcla de superstición rural, tradiciones celtas y creatividad casera

Estas fotografías antiguas de Halloween entre 1900 y 1950, nos revelan así un mundo inquietante y fascinante, con máscaras hechas a mano con cartón o tela, disfraces improvisados que rozan lo siniestro, y decoraciones sencillas que, vistas con los ojos actuales, transmiten una atmósfera casi fantasmal. Una época en la que la noche de Halloween se orientaba más al misterio o el terror y menos al consumo. 

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

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Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween


Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween

Fotografías antiguas de Halloween