Las antiguas fotografías de ciudades españolas del siglo XIX y comienzos del siglo XX nos permiten asomarnos a un país muy distinto al actual, detenido en un instante previo a la industrialización definitiva y a la expansión urbana moderna.
En ellas aparecen calles sin asfaltar, tranvías primitivos, mercados al aire libre y fachadas que el paso del tiempo ha borrado o transformado por completo. Cada fotografía actúa como una crónica visual que revela cómo eran las ciudades antes de la llegada del automóvil, de los grandes ensanches y de la arquitectura contemporánea.
Más allá de su valor estético, estas imágenes tienen una enorme importancia histórica y documental. Son fragmentos de memoria que ayudan a comprender la evolución urbana de España y permiten reconstruir, con una mirada directa y sincera, la vida cotidiana de generaciones que habitaron estos espacios mucho antes de que se convirtieran en las ciudades que hoy conocemos.



















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