Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60

Durante las décadas de 1950 y 1960, Madrid vivió una de las mayores transformaciones de su historia. La capital española pasó de ser una ciudad de poco más de un millón de habitantes a convertirse en una gran metrópoli, impulsada por una enorme ola migratoria procedente, sobre todo, de Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Castilla y León. Miles de familias llegaban cada semana buscando un futuro mejor, pero la ciudad no estaba preparada para acogerlas.

La consecuencia fue la proliferación de los llamados barrios de chabolas, asentamientos construidos de forma precaria en los terrenos de la periferia. En apenas unos años, el paisaje de Madrid cambió radicalmente. Allí donde antes había campos o descampados comenzaron a levantarse viviendas improvisadas hechas con ladrillos reutilizados, chapas metálicas, madera, uralita o cualquier material que pudiera encontrarse.

El fenómeno estuvo estrechamente relacionado con el llamado "desarrollismo" del franquismo. La industrialización generó miles de puestos de trabajo en fábricas, talleres y en la construcción, atrayendo a personas de todo el país. Sin embargo, el parque de viviendas crecía a un ritmo mucho más lento que la población. Para muchas familias, levantar una chabola era la única alternativa para poder vivir cerca de su nuevo empleo.

Estos asentamientos aparecieron en numerosos puntos de la periferia madrileña. Lugares como el Pozo del Tío Raimundo, Orcasitas, Vallecas, Entrevías, San Blas o Palomeras llegaron a albergar decenas de miles de personas. Algunas de estas barriadas comenzaron siendo pequeños grupos de viviendas improvisadas y terminaron convirtiéndose en auténticas ciudades informales con calles, pequeños comercios e incluso una intensa vida vecinal.

Las condiciones de vida eran extremadamente duras. La mayoría de las chabolas carecían de agua corriente, alcantarillado o electricidad. El abastecimiento de agua dependía muchas veces de fuentes públicas o camiones cisterna, mientras que el barro durante el invierno y el polvo en verano formaban parte del día a día. Aun así, muchos de sus habitantes recuerdan aquellos años como una época marcada también por la solidaridad entre vecinos, que compartían herramientas, materiales e incluso ayudaban a construir las viviendas de quienes acababan de llegar.

A partir de la década de 1960, el régimen franquista comenzó a promover planes para erradicar parte del chabolismo mediante la construcción de polígonos de viviendas protegidas y barrios de promoción oficial en diversas zonas del Madrid de los años 60. Muchas familias fueron trasladadas a nuevos barrios como Orcasitas, Moratalaz, San Blas o el Barrio del Pilar, aunque el proceso fue lento y no estuvo exento de problemas. En numerosos casos, las nuevas viviendas se entregaban antes de que existieran suficientes colegios, centros de salud o conexiones de transporte.

El chabolismo no desapareció de un día para otro. Algunos asentamientos sobrevivieron hasta bien entrada la democracia y otros evolucionaron hacia barrios plenamente integrados en la ciudad. De hecho, muchos de los actuales distritos del sur y del este de Madrid tienen su origen en aquellas comunidades formadas por inmigrantes que llegaron con poco más que una maleta y el deseo de empezar de nuevo.

Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Grupo de chabolas junto a la Plaza de Toros de las Ventas en la década de 1950


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Chabolismo en el extrarradio de Madrid en los años 50


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Barrio chabolista en la zona de Torres de Miranda y Santa María de la Cabeza


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Grupo de niños en un poblado chabolista situado en Jaime el Conquistador


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Asentamiento chabolista cerca del Puente de Ventas en 1955


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Asentamiento chabolista con viviendas construidas en ladrillo y adobe de barro cerca de Legazpi (1956)


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Grupo de chabolas en el Arroyo del Abroñigal, cerca de Fuente del Berro (1956)


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Poblado chabolista en Usera (1956)


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Poblado chabolista junto a la carretera de Andalucía en 1956


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Dos niños en un carro tirado por un burro en el asentamiento chabolista del Pozo del Tío Raimundo


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Asentamiento de chabolas en Vallecas (1957)


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Fotografía del barrio chabolista ubicado en Jaime el Conquistador en 1957


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Parcela de chabolas en el Barrio de SanBlas (1957)


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Niños jugando junto a una chabola en Usera


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Chabolas del Cerro del Tío Pío en la década de 1950


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Asentamiento chabolista en el barrio de Legazpi (1957)


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Interior de una chabola en el poblado situado en la zona de Jaime el Conquistador, Fernando Poo y Torres Miranda (1957)


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Dos niños caminando por el poblado chabolista del Cerro del Tío Pío a finales de los años 50


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Grupo de mujeres y niñas bailando en un poblado chabolista madrileño para festejar la Navidad


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Poblado chabolista en Orcasitas


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Interior de una chabola en el Cerro del Tío Pío en los años 60


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Calle del poblado chabolista de Legazpi


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Lavando la ropa junto al poblado chabolista de Legazpi


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Chabolas del Barrio de San Blas en 1963


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Asentamiento chabolista en La Elipa


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Cartel junto a una chabola de Madrid a principios de los años 60


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Niñas junto a un gran charco en el poblado chabolista de Legazpi


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Mercado de chabolas en San Blas (1963)


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Chabolas en la Plaza de Castilla (1964)


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Calle de chabolas ya asentadas en las afueras de Madrid, con los propietarios esperando a ser realojados (1965)


Los barrios de chabolas en el Madrid de los años 50 y 60
Poblado chabolista en La Milagrosa, junto a la Carretera de Andalucía


Blogger Tricks

Instant City, el curioso proyecto de ciudad hinchable en Ibiza a principios de los años 70

En el otoño de 1971, cuando Ibiza todavía era un refugio de hippies, artistas y viajeros, mucho antes de convertirse en la capital mundial de la música electrónica, ocurrió uno de los experimentos arquitectónicos más insólitos del siglo XX. Durante apenas unas semanas, en la cala de Sant Miquel, surgió una auténtica ciudad inflable construida casi de la nada. Se llamó Instant City (Ciudad Instantánea) y, aunque hoy es poco conocida, fue una de las propuestas de arquitectura efímera más audaces jamás realizadas.

La iniciativa nació con motivo del VII Congreso del Consejo Internacional de Sociedades de Diseño Industrial (ICSID), que reunió en Ibiza a diseñadores, arquitectos y estudiantes de todo el mundo. El objetivo del proyecto era intentar solucionar el problema de vivienda para muchos jóvenes que no podían permitirse alojarse en los hoteles de la isla. La solución fue tan sencilla como revolucionaria: construir una ciudad temporal que pudiera levantarse, habitarse y desmontarse sin dejar apenas huella.

El proyecto fue impulsado por los entonces jóvenes arquitectos Carlos Ferrater y Fernando Bendito, con el diseño del visionario arquitecto español José Miguel de Prada Poole, uno de los grandes especialistas en arquitectura neumática

La ciudad se construyó utilizando alrededor de 15.000 metros cuadrados de láminas de PVC, unidas mediante cerca de un millón de grapas. En lugar de edificios convencionales, las viviendas eran módulos inflables conectados entre sí mediante pasillos neumáticos que formaban una auténtica red urbana. El conjunto disponía de dormitorios, espacios comunes, un centro sanitario, zonas de reunión e incluso una "calle principal" de la que partían otras vías secundarias, como si se tratara de una pequeña ciudad tradicional.

Lo más llamativo era que sus propios habitantes participaban en la construcción. Al llegar a Ibiza recibían instrucciones, herramientas básicas y materiales para fabricar su propio alojamiento. La ciudad crecía casi como un organismo vivo, adaptándose continuamente a las necesidades de quienes la ocupaban. Esta forma de construcción colaborativa resultó extraordinariamente innovadora para la época.

El ambiente que se respiraba allí era inseparable del espíritu de comienzos de los años setenta. La contracultura, el movimiento hippie, los festivales al estilo de Woodstock y la experimentación artística impregnaban el proyecto. Más que un simple campamento, la Instant City se convirtió en un laboratorio donde se ensayaban nuevas formas de convivencia, diseño y participación colectiva. No faltaron conciertos, debates, intervenciones artísticas y encuentros entre personas llegadas de numerosos países.

Sin embargo, como indicaba su nombre, aquella ciudad estaba destinada a ser efímera. Tras algo más de un mes de actividad, las estructuras se desinflaron cuidadosamente y fueron desmontadas. El terreno quedó prácticamente igual que antes de comenzar la aventura, un objetivo muy poco habitual en una época en la que apenas se hablaba de sostenibilidad o impacto ambiental.

Aunque desapareció físicamente en 1971, la Ciudad Instantánea de Ibiza continúa siendo un referente para arquitectos y urbanistas. Durante apenas unas semanas, una playa del norte de la isla acogió una ciudad hecha casi únicamente de aire, plástico e imaginación. Una ciudad que desapareció sin dejar edificios... pero que dejó una profunda huella en la historia de la arquitectura contemporánea.

Fotografías de la Instant City de Ibiza en 1971

Fotografías de la Instant City de Ibiza en 1971

Fotografías de la Instant City de Ibiza en 1971

Fotografías de la Instant City de Ibiza en 1971

Fotografías de la Instant City de Ibiza en 1971

Fotografías de la Instant City de Ibiza en 1971

Fotografías de la Instant City de Ibiza en 1971

Fotografías de la Instant City de Ibiza en 1971

Fotografías de la Instant City de Ibiza en 1971

Fotografías de la Instant City de Ibiza en 1971

Fotografías de la Instant City de Ibiza en 1971

Fotografías de la Instant City de Ibiza en 1971

Fotografías de la Instant City de Ibiza en 1971

Fotografías de la Instant City de Ibiza en 1971

Fotografías de la Instant City de Ibiza en 1971

Fotografías de la Instant City de Ibiza en 1971

Fotografías de la Instant City de Ibiza en 1971

Fotografías de la Instant City de Ibiza en 1971

Fotografías de la Instant City de Ibiza en 1971