"Prepárate para encontrarte con tu Dios", la icónica fotografía tomada en Irlanda del Norte en 1987

En los años 80, Irlanda del Norte llevaba ya casi dos décadas inmersa en el denominado conflicto norirlandés (The Troubles), el cual enfrentó principalmente a republicanos y unionistas, con la presencia constante de las fuerzas de seguridad británicas. Los atentados con bombas formaban parte habitual de aquella realidad, y los especialistas en desactivación de explosivos del Ejército británico se enfrentaban regularmente a artefactos improvisados. En este contexto, en 1987 se tomó en las calles de Belfast una de las fotografías más icónicas de este histórico conflicto armado.

Un técnico británico de desactivación de explosivos, perteneciente a las unidades de Explosive Ordnance Disposal (EOD), se aproxima solo a un vehículo abandonado que había levantado sospechas. La imagen fue tomada en la ciudad de Belfast, en las proximidades del cruce de Manor Street y Oldpark Road, un área marcada por la división entre comunidades durante el conflicto. 

Lo que convirtió aquella escena en una fotografía inolvidable fue, naturalmente, el enorme mensaje pintado en la pared situada detrás del artificiero: "Prepare to Meet Thy God" (Prepárate para encontrarte con tu Dios), que resumía los peligros diarios a los que se enfrentaban los artificieros.

La frase no era, en realidad, una amenaza escrita específicamente para aquel hombre ni tenía relación con la bomba. Procede del Libro de Amós, 4:12, donde aparece como una advertencia religiosa: "Prepare to meet thy God, O Israel". Este tipo de citas bíblicas eran muy habituales de encontrar por las calles de Irlanda del Norte, especialmente en determinadas zonas protestantes y evangélicas. 

Sin embargo, el peligro no era meramente aparente. Los artificieros del Ejército británico desarrollaron en Irlanda del Norte una considerable experiencia en la identificación y neutralización de artefactos improvisados. Durante el conflicto norirlandés, los dispositivos explosivos podían estar ocultos en vehículos, edificios u objetos cotidianos, y algunos estaban diseñados específicamente para matar o herir a quienes acudieran a investigarlos.

En testimonios publicados posteriormente, Billy Williams, que trabajaba como conductor de un equipo de desactivación de explosivos, afirmó haber tomado una fotografía de aquella escena en 1987; mientras que otras fuentes identifican al hombre que aparece en ella como el técnico Chris Hodder, posteriormente condecorado con la Queen's Gallantry Medal y quien parece haber quedado confirmado finalmente como el protagonista de esta histórica imagen.

Finalmente, no había una bomba funcional en aquella furgoneta. Formaba parte de una serie de avisos falsos que se produjeron aquel día en Belfast. El IRA había abandonado varios vehículos en distintos puntos de la ciudad y posteriormente había realizado llamadas anónimas avisando de ellos. La finalidad era obligar a las fuerzas de seguridad a movilizar equipos de desactivación y paralizar diferentes zonas de Belfast. La furgoneta de Oldpark Road habría sido el sexto aviso falso de aquella jornada.

Prepárate para encontrarte con tu Dios, la icónica foto tomada en Irlanda del Norte en 1987

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Fotografías antiguas de columpios, toboganes y parques infantiles a principios del siglo XX

Hoy en día estamos acostumbrados a que los columpios y parques infantiles estén diseñados pensando, ante todo, en la seguridad. Suelos de caucho, estructuras acolchadas, bordes redondeados, alturas limitadas y todo tipo de normas regulan hasta el más pequeño detalle. Pero a principios del siglo XX, los parques infantiles eran un mundo bastante diferente. 

Con el crecimiento de las ciudades comenzaron a aparecer espacios públicos destinados al juego infantil en parques, jardines, patios escolares y otros lugares de recreo. Los columpios, se encontraban entre las atracciones más populares, estaban generalmente construidos con pesadas estructuras de hierro, gruesas cadenas y asientos de madera, sin apenas elementos destinados a evitar accidentes.

Estos columpios podían encontrarse a considerable altura sobre terrenos de tierra, cemento o incluso superficies extremadamente duras. No había suelos acolchados para amortiguar las caídas, protecciones alrededor de las estructuras ni sistemas para impedir que un niño pudiera golpearse con las cadenas o con el propio columpio.

Pero los columpios no eran lo único que podía resultar peligroso. Toboganes, escaleras, barras para trepar y otras estructuras estaban fabricados habitualmente con madera y metal, y podían alcanzar alturas que hoy resultarían difíciles de imaginar en un parque infantil. Una caída desde cualquiera de estos elementos podía terminar simplemente en un rasguño, pero también podía provocar lesiones importantes.

Sin embargo, aquellas zonas de recreo para eran enormemente populares. Para muchos niños suponían una oportunidad para correr, trepar, jugar y relacionarse con otros niños fuera de casa. El riesgo formaba parte de una infancia mucho más libre y, en muchos aspectos, también más peligrosa.

Las fotografías de estos antiguos parques infantiles de principios del siglo XX nos permiten contemplar una época en la que un simple columpio podía convertirse en toda una aventura. Y aunque hoy probablemente nos parezcan estructuras rudimentarias e incluso temerarias, la emoción de trepar o balancearse en el aire parece no haber cambiado demasiado en más de un siglo.

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

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Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

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Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

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Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

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Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Gibson Girl, el ideal de belleza femenina a finales del siglo XIX y principios del siglo XX

A finales del siglo XIX y comienzos del XX, un nuevo modelo de belleza femenina comenzó a conquistar Estados Unidos. Era elegante, estilizada, sofisticada y aparentemente segura de sí misma. Se la conoció como la Gibson Girl, una mujer que, aunque nunca existió realmente como una persona concreta, acabaría convirtiéndose en uno de los primeros grandes iconos de belleza creados por los medios de comunicación.

La Gibson Girl fue creada por el ilustrador estadounidense Charles Dana Gibson, que comenzó a dibujar sus famosas mujeres durante la década de 1890. Sus ilustraciones aparecieron en revistas muy populares como Life, Collier's y Harper's Weekly, llegando a millones de lectores.

Uno de los elementos más característicos de la Gibson Girl era su figura. Alta, esbelta y con una cintura extremadamente estrecha, aparecía habitualmente representada con la famosa silueta en forma de S, considerada entonces especialmente elegante y atractiva.

La moda tenía mucho que ver con ello. Los corsés ayudaban a proyectar el pecho hacia delante y los vestidos acentuaban las caderas, creando esa característica curva. El resultado era una figura estilizada que se convirtió en uno de los grandes referentes estéticos de la época. También destacaba su cabello. Gibson solía representarla con una abundante melena recogida en la parte superior de la cabeza, formando un gran volumen que posteriormente sería conocido como Gibson hairstyle.

Pero la Gibson Girl no era solamente una mujer bonita. En las ilustraciones podía aparecer montando en bicicleta, practicando deportes, nadando, pintando o disfrutando de actividades de ocio. También se mostraba segura de sí misma y perfectamente capaz de desenvolverse en sociedad.

Su popularidad, coincidió además con un momento de importantes cambios sociales. A finales del siglo XIX estaba surgiendo en Estados Unidos y Europa el concepto de la New Woman, una mujer que buscaba una mayor educación, independencia y participación en la vida pública. La Gibson Girl no era necesariamente un símbolo feminista, pero sí reflejaba algunos de estos cambios. Ya no aparecía únicamente como una esposa o madre pasiva. Era activa, elegante, independiente y, en muchas ocasiones, incluso un poco provocadora.

Su enorme popularidad hizo que miles de mujeres intentaran imitar su aspecto. Sus peinados, su ropa y hasta sus poses se convirtieron en tendencias. Fabricantes y anunciantes también comenzaron a utilizar este nuevo ideal femenino para vender productos. De esta manera, la Gibson Girl se convirtió en uno de los primeros ejemplos de cómo los medios de comunicación podían crear y difundir un estándar de belleza a gran escala.

Curiosamente, Gibson no creó a su personaje basándose en una mujer concreta. Aunque varias mujeres de la alta sociedad y del mundo del espectáculo han sido señaladas posteriormente como posibles modelos, la Gibson Girl era, sobre todo, una creación idealizada.

El propio concepto resultaba interesante: Gibson combinaba diferentes características que consideraba atractivas y las convertía en una especie de mujer perfecta. No era un retrato, sino una fantasía. Y precisamente por eso tuvo tanta influencia. Las mujeres reales podían compararse con un ideal que, en realidad, no existía.

La Gibson Girl continuó siendo enormemente popular durante los primeros años del siglo XX, pero las modas comenzaron a cambiar. Durante la década de 1910 los vestidos se hicieron más sencillos, la figura femenina empezó a liberarse progresivamente de los corsés y surgieron nuevos modelos de feminidad.

Después de la Primera Guerra Mundial, aquella mujer elegante y voluptuosa dio paso a una imagen mucho más moderna con las rebeldes flappers de los años veinte, quienes se solían caracterizar por llevar el cabello corto, vestidos más rectos y una actitud mucho más transgresora.

La Gibson Girl fue, en definitiva, uno de los primeros grandes iconos de belleza de la cultura de masas. Una mujer imaginaria que terminó influyendo en mujeres reales y que, durante más de dos décadas, ayudó a definir qué significaba ser una mujer atractiva, elegante y moderna.

Gibson Girl, el ideal de belleza femenina a finales del siglo XIX y principios del siglo XX

Gibson Girl, el ideal de belleza femenina a finales del siglo XIX y principios del siglo XX

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