A finales del siglo XIX, Los Ángeles era una ciudad pequeña pero en rápido crecimiento. En 1880, su población rondaba los 11.000 habitantes, pero apenas un par de décadas después, en 1900 ya había superado los 100.000. Este crecimiento fue impulsado por las nuevas infraestructuras de transporte, la agricultura y una ola migratoria que transformó la ciudad.
Un factor clave fue la llegada del Ferrocarril del Pacífico Sur en 1876 y del Ferrocarril de Santa Fe en 1885. Estas líneas ferroviarias conectaban Los Ángeles con el resto de Estados Unidos, facilitando la entrada y salida de personas y mercancías. El transporte en tren también hizo que las tierras del sur de California fueran muy codiciadas. Los agentes inmobiliarios promocionaban la región como un paraíso con un clima templado y suelo fértil, atrayendo a colonos del Medio Oeste y del Este.
La agricultura dominó la economía durante este período. Los naranjos se extendían por los valles y los viñedos florecían. El clima y los sistemas de riego de la ciudad permitieron a los agricultores producir cítricos en grandes cantidades. Esto dio origen a la famosa industria cítrica del sur de California, que posteriormente se convertiría en un icono.
Las calles de Los Ángeles eran muy diferentes a las actuales. Los caminos de tierra eran comunes y los carruajes tirados por caballos eran el principal medio de transporte. Los tranvías comenzaron a operar en la década de 1870 y, para la década de 1890, los tranvías eléctricos proporcionaron transporte asequible a los residentes. Estas líneas impulsaron el crecimiento de barrios más allá del centro de la ciudad.
La arquitectura de Los Ángeles reflejaba los estilos victorianos populares en aquella época. Casas de madera con detalles ornamentales bordeaban las calles. Numerosos negocios se ubicaban a lo largo de Main Street y Spring Street, que constituían el corazón del distrito comercial. Los edificios de ladrillo comenzaron a sustituir a los de madera a medida que la ciudad buscaba reducir el riesgo de incendios.
La vida social de Los Ángeles a finales del siglo XIX combinaba antiguas tradiciones con nuevas influencias. La ciudad aún conservaba vestigios de sus raíces españolas y mexicanas en la arquitectura, la gastronomía y los nombres de las calles. Al mismo tiempo, los colonos estadounidenses introdujeron nuevas normas culturales, negocios e instituciones cívicas. Hollywood no pertenecía aún a la ciudad y faltarían años hasta que se convirtiera en la meca del cine.
Aquí puedes ver una colección de fotografías antiguas de Los Ángeles a finales del siglo XIX (1880-1900):


























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