Fotografías antiguas de Asturias en el siglo XIX (1870-1899)

Situada en el noroeste de España y bañada por el Mar Cantábrico, Asturias (oficialmente Principado de Asturias) es una comunidad autónoma uniprovincial de poco más de un millón de habitantes actualmente, que limita al oeste con Galicia, al sur con la provincia de León y al este con Cantabria. 

A mitad del siglo XIX, Asturias se caracterizó por una fuerte industrialización en toda la región, que comenzaría con la inauguración en 1852 de la primera línea de ferrocarril en el Principado (y la tercera de España). El ferrocarril de Langreo serviría para transportar el carbón extraído en las cuencas mineras asturianas hasta la ciudad de Gijón. 

Pronto se construirían nuevas líneas de ferrocarril en los diferentes concejos de Asturias, a la vez que también se abrirían nuevas minas, principalmente de carbón, así como varias fábricas siderúrgicas. Debido a esta rápida industrialización, en la década de 1890 surgirían también las primeras asociaciones obreras para defender los intereses de los trabajadores, unos años después de que en 1881 se hubiera producido ya la primera huelga obrera de Asturias y una de las primeras del país. 

Aquí puedes ver una colección de fotografías antiguas de Asturias durante el siglo XIX, con las que conocer un poco mejor cómo era la vida en aquella época en una de las regiones más bellas de España. 

Fotografías antiguas de Asturias en el siglo XIX

Fotografías antiguas de Asturias en el siglo XIX

Fotografías antiguas de Asturias en el siglo XIX

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Fotografías antiguas de Asturias en el siglo XIX

Fotografías antiguas de Asturias en el siglo XIX

Fotografías antiguas de Asturias en el siglo XIX

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Fotografías antiguas de Asturias en el siglo XIX

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El león del castillo de Gripsholm, el peor ejemplo de taxidermia de la historia

Situado en la localidad sueca de Mariefred, el castillo de Gripsholm es un bello edificio histórico que ha servido como una de las residencias de la familia real de Suecia durante siglos. Convertido actualmente en un museo, el castillo recibe miles de visitantes al año por su carácter histórico, pero también por una peculiaridad, en él se encuentra desde el siglo XVIII el conocido como "león del castillo de Gripsholm", considerado el peor ejemplo de taxidermia de la historia.

La historia de este león comienza en el año 1731, cuando el rey de Argel obsequió al rey Federico I de Suecia con un león, un animal que pocas veces se había visto por aquel país y probablemente uno de los primeros leones de Escandinavia. Mientras el animal estaba aún vivo fue mantenido en cautividad en una jaula en la localidad cercana de Junibacken. 

A la muerte del león, se encargó a un taxidermista que lo disecara para exponer en el castillo el ejemplar de este gran depredador e impresionar al público. El problema era que los encargados del trabajo jamás habían visto antes un león, de manera que no sabían muy bien cómo reconstruirlo. El taxidermista decidió basarse en cuadros y obras de arte donde aparecieran leones, sin embargo, el resultado no fue el esperado. 

A pesar de todo, este terrible ejemplo de taxidermia está expuesto en el castillo de Gripsholm desde entonces, y el león sigue siendo una de las atracciones para visitar el castillo, así como el objeto de todo tipo de memes y burlas en Internet.

El león del castillo de Gripsholm, el peor ejemplo de taxidermia de la historia

El león del castillo de Gripsholm, el peor ejemplo de taxidermia de la historia

El león del castillo de Gripsholm, el peor ejemplo de taxidermia de la historia

El león del castillo de Gripsholm, el peor ejemplo de taxidermia de la historia

El león del castillo de Gripsholm, el peor ejemplo de taxidermia de la historia

Los temerarios saltos de trampolín desde 52 metros para batir el récord de altura en 1983

En marzo de 1983, el Libro Guinness de los Récords y el Salón de la Fama de la Natación Internacional, organizaron en el SeaWorld de San Diego (Estados Unidos) una peculiar competición que destacó tanto por su peligrosidad, como por las espectaculares imágenes que dejaron para la historia. El objetivo era simple: establecer un nuevo récord de altura de salto desde trampolín

Además de saltar al agua desde un trampolín situado lo más alto posible, los requisitos establecidos para que el récord de altura fuera considerado válido eran que los concursantes ejecutaran al menos un salto mortal y emergieran posteriormente del agua sin la ayuda de nadie.

El primer temerario participante que consiguió batir el récord fue Rick Winters, saltando al agua desde una altura de 52,4 metros (172 pies). Rick Winters entró automáticamente en el Libro Guinness de los Récords con su espectacular salto, pero no fue el único en conseguirlo. En la misma competición, otros cuatro saltadores más, Rick Charls, Dana Kunze, Bruce Boccia y Mike Foley, también consiguieron ejecutar el mismo salto de trampolín desde 52,4 metros exitosamente, compartiendo todos ellos el récord Guinness de salto de altura desde trampolín.

Aquí puedes ver imágenes de aquella competición, con algunos de los espectaculares y vertiginosos saltos de los participantes para conseguir finalmente establecer el récord de altura de salto desde trampolín en 52,4 metros. 





Tras aquella competición de 1983 en el SeaWorld de San Diego, numerosos saltadores han intentado en varias ocasiones batir nuevamente este récord. En 1985, Randy Dickison saltó al agua desde 53,24 metros de altura en el Ocean Park de Hong Kong, pero sufrió una fractura de fémur y no pudo salir del agua por sí mismo, por lo que el récord no fue considerado válido. Algo similar le sucedió en 1987 a Olivier Favre, quien intentó un doble salto mortal hacia atrás desde 54 metros (177 pies), pero se rompió la espalda en el impacto y tuvo que ser rescatado. 

Finalmente, el salto de Laso Schaller en 2015 desde un acantilado de 58,8 metros (193 pies) en Suiza, es el actual poseedor del récord de salto más alto desde un trampolín según el Libro Guinness de los Récords, así como el récord de salto desde un acantilado más alto. Sin embargo, no es un récord reconocido oficialmente por algunas federaciones debido a que Schaller no realizó un salto mortal.