Históricas fotografías de auténticos sheriffs y alguaciles del Salvaje Oeste

Durante el siglo XIX, en la época del denominado Salvaje Oeste estadounidense, los sheriffs representaron una figura clave en la lucha por imponer la ley en territorios marcados por el desorden, la expansión fronteriza y los conflictos constantes. Eran elegidos por votación popular en los condados, lo que los convertía en una especie de autoridad comunitaria encargada de mantener la paz, detener a los forajidos, organizar patrullas y, en muchos casos, incluso administrar la cárcel local. 

Armados con revólver y placa, la figura de los sheriffs se convirtió con el tiempo en un icono del imaginario western, rodeados tanto de un aura de romanticismo como de la dureza de la época, tal y como el cine los ha representado tradicionalmente en multitud de películas del Oeste.

Aunque los sheriffs eran los guardianes de la ley a nivel local, muchas veces compartían funciones con los Marshals (alguaciles), dos figuras de autoridad diferentes que se confunden en ocasiones y cuya diferencia fundamental entre ambos radicaba en su jurisdicción y nombramiento. Los U.S. Marshals eran funcionarios federales nombrados por el gobierno, responsables de hacer cumplir las leyes en territorios más amplios, especialmente en zonas federales o durante misiones específicas, como escoltar prisioneros o cazar criminales peligrosos que cruzaban fronteras estatales. En cambio, el sheriff respondía ante su comunidad local y era elegido por ella, centrando su autoridad en un solo condado.

En un tiempo en que los duelos al amanecer, los asaltos a diligencias y los Saloons del Salvaje Oeste plagados de revueltas eran parte del día a día, los sheriffs simbolizaron el intento de imponer justicia en una tierra sin reglas claras. Algunos nombres como Wyatt Earp, Pat Garrett, Bat Masterson, Heck Thomas o Bill Tilghman quedaron grabados en la historia, no solo por sus actos de valentía, sino por personificar ese intento de convertir el caos del Oeste en una sociedad gobernada por leyes.

Fotografías de sheriffs y alguaciles reales del Salvaje Oeste
Fotografía de un grupo de alguaciles en junio de 1883. Una histórica imagen conocida como "Dodge City Peace Commission" en la que podemos ver, de izquierda a derecha, a W.H. Harris, Luke Short, Bat Masterson, W.F. Petillon (de pie); y a Charlie Bassett, Wyatt Earp, Frank McLain y Neal Brown (sentados).



Fotografías de sheriffs y alguaciles reales del Salvaje Oeste
Fotografía de Wild Bill Hickok tomada en 1870. Fue sheriff del condado de Ellis, marshal de Hays (Kansas) y Town marshal de Abilene. 



Fotografías de sheriffs y alguaciles reales del Salvaje Oeste
"Texas" John Slaughter en 1880, sheriff del condado de Cochise.



Fotografías de sheriffs y alguaciles reales del Salvaje Oeste
Buckley O'Neill (tercero desde la izquierda), sheriff del condado de Yavapai, junto a sus ayudantes.



Fotografías de sheriffs y alguaciles reales del Salvaje Oeste
Fotografía de un grupo de Rangers de Arizona en 1870.



Fotografías de sheriffs y alguaciles reales del Salvaje Oeste
William J. Brady junto a su perro en la década de 1870. Fue sheriff del condado de Lincoln y murió asesinado en una emboscada en 1878 en la que participó Billy "El niño" (Billy the Kid).



Fotografías de sheriffs y alguaciles reales del Salvaje Oeste
Commodore Perry Owens, sheriff de Holbrook, Arizona.



Fotografías de sheriffs y alguaciles reales del Salvaje Oeste
Fotografía de Pat Garret, uno de los sheriffs más famosos del Oeste debido a que fue quien acabaría matando a Billy the Kid en julio de 1881.



Fotografías de sheriffs y alguaciles reales del Salvaje Oeste
Robert "Bob" Olinger, ayudante del sheriff Pat Garret en el condado de Lincoln. Murió en 1881 en la persecución de Billy the Kid después de que el famoso forajido escapara de la cárcel.



Fotografías de sheriffs y alguaciles reales del Salvaje Oeste
Frank Wattron, sheriff del condado de Navajo (Arizona).



Fotografías de sheriffs y alguaciles reales del Salvaje Oeste
El sheriff Frank Wattron junto a otros agentes de la ley en 1880 frente a un establecimiento suyo que ejercía como farmacia y "saloon".



Fotografías de sheriffs y alguaciles reales del Salvaje Oeste
Timothy Isaiah "Longhair Jim" Courtright ocupó el cargo de marshal de la ciudad de Fort Worth durante tres mandatos en la década de 1870. Fue un personaje muy controvertido acusado varias veces de extorsionar a los salones y burdeles a cambio de seguridad.



Fotografías de sheriffs y alguaciles reales del Salvaje Oeste
John Selman ejerció como sheriff y ayudante del sheriff en Texas. Es especialmente conocido por matar a John Wesley Hardin, uno de los pistoleros más famosos de Texas, en un tiroteo en El Paso en 1895; Selman murió al año siguiente durante una disputa en un saloon. 

"Prepárate para encontrarte con tu Dios", la icónica fotografía tomada en Irlanda del Norte en 1987

En los años 80, Irlanda del Norte llevaba ya casi dos décadas inmersa en el denominado conflicto norirlandés (The Troubles), el cual enfrentó principalmente a republicanos y unionistas, con la presencia constante de las fuerzas de seguridad británicas. Los atentados con bombas formaban parte habitual de aquella realidad, y los especialistas en desactivación de explosivos del Ejército británico se enfrentaban regularmente a artefactos improvisados. En este contexto, en 1987 se tomó en las calles de Belfast una de las fotografías más icónicas de este histórico conflicto armado.

Un técnico británico de desactivación de explosivos, perteneciente a las unidades de Explosive Ordnance Disposal (EOD), se aproxima solo a un vehículo abandonado que había levantado sospechas. La imagen fue tomada en la ciudad de Belfast, en las proximidades del cruce de Manor Street y Oldpark Road, un área marcada por la división entre comunidades durante el conflicto. 

Lo que convirtió aquella escena en una fotografía inolvidable fue, naturalmente, el enorme mensaje pintado en la pared situada detrás del artificiero: "Prepare to Meet Thy God" (Prepárate para encontrarte con tu Dios), que resumía los peligros diarios a los que se enfrentaban los artificieros.

La frase no era, en realidad, una amenaza escrita específicamente para aquel hombre ni tenía relación con la bomba. Procede del Libro de Amós, 4:12, donde aparece como una advertencia religiosa: "Prepare to meet thy God, O Israel". Este tipo de citas bíblicas eran muy habituales de encontrar por las calles de Irlanda del Norte, especialmente en determinadas zonas protestantes y evangélicas. 

Sin embargo, el peligro no era meramente aparente. Los artificieros del Ejército británico desarrollaron en Irlanda del Norte una considerable experiencia en la identificación y neutralización de artefactos improvisados. Durante el conflicto norirlandés, los dispositivos explosivos podían estar ocultos en vehículos, edificios u objetos cotidianos, y algunos estaban diseñados específicamente para matar o herir a quienes acudieran a investigarlos.

En testimonios publicados posteriormente, Billy Williams, que trabajaba como conductor de un equipo de desactivación de explosivos, afirmó haber tomado una fotografía de aquella escena en 1987; mientras que otras fuentes identifican al hombre que aparece en ella como el técnico Chris Hodder, posteriormente condecorado con la Queen's Gallantry Medal y quien parece haber quedado confirmado finalmente como el protagonista de esta histórica imagen.

Finalmente, no había una bomba funcional en aquella furgoneta. Formaba parte de una serie de avisos falsos que se produjeron aquel día en Belfast. El IRA había abandonado varios vehículos en distintos puntos de la ciudad y posteriormente había realizado llamadas anónimas avisando de ellos. La finalidad era obligar a las fuerzas de seguridad a movilizar equipos de desactivación y paralizar diferentes zonas de Belfast. La furgoneta de Oldpark Road habría sido el sexto aviso falso de aquella jornada.

Prepárate para encontrarte con tu Dios, la icónica foto tomada en Irlanda del Norte en 1987

Fotografías antiguas de columpios, toboganes y parques infantiles a principios del siglo XX

Hoy en día estamos acostumbrados a que los columpios y parques infantiles estén diseñados pensando, ante todo, en la seguridad. Suelos de caucho, estructuras acolchadas, bordes redondeados, alturas limitadas y todo tipo de normas regulan hasta el más pequeño detalle. Pero a principios del siglo XX, los parques infantiles eran un mundo bastante diferente. 

Con el crecimiento de las ciudades comenzaron a aparecer espacios públicos destinados al juego infantil en parques, jardines, patios escolares y otros lugares de recreo. Los columpios, se encontraban entre las atracciones más populares, estaban generalmente construidos con pesadas estructuras de hierro, gruesas cadenas y asientos de madera, sin apenas elementos destinados a evitar accidentes.

Estos columpios podían encontrarse a considerable altura sobre terrenos de tierra, cemento o incluso superficies extremadamente duras. No había suelos acolchados para amortiguar las caídas, protecciones alrededor de las estructuras ni sistemas para impedir que un niño pudiera golpearse con las cadenas o con el propio columpio.

Pero los columpios no eran lo único que podía resultar peligroso. Toboganes, escaleras, barras para trepar y otras estructuras estaban fabricados habitualmente con madera y metal, y podían alcanzar alturas que hoy resultarían difíciles de imaginar en un parque infantil. Una caída desde cualquiera de estos elementos podía terminar simplemente en un rasguño, pero también podía provocar lesiones importantes.

Sin embargo, aquellas zonas de recreo para eran enormemente populares. Para muchos niños suponían una oportunidad para correr, trepar, jugar y relacionarse con otros niños fuera de casa. El riesgo formaba parte de una infancia mucho más libre y, en muchos aspectos, también más peligrosa.

Las fotografías de estos antiguos parques infantiles de principios del siglo XX nos permiten contemplar una época en la que un simple columpio podía convertirse en toda una aventura. Y aunque hoy probablemente nos parezcan estructuras rudimentarias e incluso temerarias, la emoción de trepar o balancearse en el aire parece no haber cambiado demasiado en más de un siglo.

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX

Fotografías de columpios y parques infantiles a principios del siglo XX