Durante las primeras décadas del siglo XX, las calles de Los Ángeles todavía mezclaban automóviles, tranvías eléctricos, carros de caballos y toda clase de inventos extravagantes. En ese escenario surgió una de las fotografías más curiosas de la época: un policía motorizado de la ciudad detenía por exceso de velocidad en 1930 a un pequeño vehículo tirado por un avestruz.
Aunque hoy parece una escena sacada de una comedia surrealista, las avestruces tuvieron realmente cierta popularidad en California durante aquellas décadas. En la ciudad de Los Ángeles a finales del siglo XIX existieron varias granjas de avestruces en las afueras, como la famosa Cawston Ostrich Farm, que estaban especialmente orientadas al turismo y al negocio de las plumas, muy apreciadas entonces para sombreros y la moda femenina.
Los propietarios de estas granjas organizaban espectáculos, paseos y demostraciones para entretener al público. Entre las atracciones más llamativas estaban los carros ligeros tirados por avestruces, capaces de alcanzar velocidades sorprendentes, ya que estas aves, las más grandes del mundo, pueden correr hasta 70 kilómetros por hora en trayectos cortos.
Aunque se sabe que esta curiosa fotografía es real, se especula con que la imagen quizás tenía también un propósito humorístico y promocional. Durante las décadas de 1920 y 1930 en California, los periódicos, muy influenciados por Hollywood y la cultura del espectáculo, adoraban las imágenes extravagantes capaces de llamar la atención del público, y un agente de tráfico deteniendo a un avestruz por exceso de velocidad encajaba perfectamente en aquel estilo pintoresco que tanto fascinaba a los lectores.

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