Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Denominada habitualmente como la "Capital del Norte" o la "Venecia del Norte" por su gran cantidad de puentes y canales, San Petersburgo es la segunda ciudad más importante de Rusia tras su capital, Moscú.

Un lugar estratégico a lo largo de la historia por su situación junto al Mar Báltico, que es además la sede de muchos organismos gubernamentales de Rusia debido a su estatus de ciudad federal. Tanto el centro histórico de San Petersburgo como un buen número de monumentos que lo rodean fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1990, albergando además el Hermitage, uno de los museos de arte más grandes del mundo. Gracias a su tradicional vinculación con la cultura, San Petersburgo es conocida también como la "Capital cultural de Rusia".

El nombre de la ciudad ha cambiado varias veces a lo largo de la historia y durante la Primera Guerra Mundial se le otorgó el nombre de Petrogrado debido al conflicto con Alemania. En 1924, tras la muerte de Lenin, San Petersburgo pasó a llamarse Leningrado y durante la década de los años 60 la ciudad aún mantenía este nombre oficial. La denominación de Leningrado se alargaría hasta 1991. Con la disolución de la Unión Soviética volvió a recuperar su nombre original tras un plebiscito.

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Antiguas fotografías de Leningrado (San Petersburgo) en los años 60

Soldados británicos vestidos de mujer durante la Segunda Guerra Mundial

Como parte de su trabajo para la inteligencia de la RAF, en una visita a la Batería de Defensa Costera de la Artillería Real en Fort Shornemead, condado de Kent (Inglaterra), el fotógrafo John Topham tomó estas curiosas fotografías de varios soldados británicos vestidos de mujer. Se trata de una serie de imágenes tomadas por este fotógrafo británico en 1940, durante la Segunda Guerra Mundial, que en cuanto llegaron al Ministerio de Información británico fueron rápidamente censuradas.

En algunas de las imágenes se puede ver a los artilleros haciendo su trabajo diario con vestidos de mujer mientras llevan puestos sus habituales cascos, mientras que otras fotografías muestran a los hombres maquillándose o preparándose para realizar una actuación en alguno de los espectáculos que se solían organizar para entretenerse durante la guerra.

El motivo de estas sorprendentes imágenes fue que en una de las visitas de Topham se recibió en la Base una alerta de bombarderos por parte de la Luftwaffe, indicando que los alemanes estaban listos para cruzar el Canal hasta Inglaterra. Los soldados no tuvieron tiempo para cambiarse y acudieron a sus puestos aún vestidos de mujer.

Acabada la guerra, el propio Topham desveló que las imágenes fueron censuradas debido a que al Ministerio de Información británico le preocupaba que estas imágenes pudieran socavar la moral de las tropas. Se temía dar la impresión de que las tropas británicas no eran tan masculinas como creía el público o que la propaganda nazi utilizara las fotografías para ridiculizarles.

Soldados británicos vestidos de mujeres durante la Segunda Guerra Mundial

Soldados británicos vestidos de mujeres durante la Segunda Guerra Mundial

Soldados británicos vestidos de mujeres durante la Segunda Guerra Mundial

Soldados británicos vestidos de mujeres durante la Segunda Guerra Mundial

Soldados británicos vestidos de mujeres durante la Segunda Guerra Mundial

Soldados británicos vestidos de mujeres durante la Segunda Guerra Mundial

Soldados británicos vestidos de mujeres durante la Segunda Guerra Mundial

Impresionantes casas construidas en troncos de árboles a principios del siglo XX

A mediados del siglo XIX, leñadores y madereros arrasaron una gran cantidad de bosques en la zona noroeste de Estados Unidos, para extraer la madera de aquellos enormes y antiguos árboles. Una madera muy apreciada en la época y que posteriormente sería arrastrada por bueyes o transportada en barcazas a través de los ríos hasta los aserraderos.

Como resultado, el paisaje de estos antiguos bosques cambió radicalmente y quedó poblado de grandes tocones de varios metros de altura, que no podían ser aprovechados como madera debido a que tendían a hincharse en su base.

Cuando posteriormente comenzaron a asentarse los colonos en la zona a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, decidieron aprovechar estos tocones para diferentes usos, y además de servir como refugio para animales, se utilizaron como cobertizos, cabañas, e incluso algunos instalaron un techo, puertas y ventanas, para construirse su particular casa, convirtiendo así los tocones de los árboles en su hogar.

Casas construidas en troncos de árboles a principios del siglo XX

Casas construidas en troncos de árboles a principios del siglo XX

Casas construidas en troncos de árboles a principios del siglo XX

Casas construidas en troncos de árboles a principios del siglo XX

Casas construidas en troncos de árboles a principios del siglo XX

Casas construidas en troncos de árboles a principios del siglo XX

Casas construidas en troncos de árboles a principios del siglo XX

Casas construidas en troncos de árboles a principios del siglo XX

Casas construidas en troncos de árboles a principios del siglo XX

Casas construidas en troncos de árboles a principios del siglo XX

Casas construidas en troncos de árboles a principios del siglo XX

Antiguas fotografías a color de Ámsterdam a finales del siglo XIX

Inventado en la década de 1880 por Hans Jakob Schmid, gracias al proceso del fotocromo, una técnica para producir fotografías coloreadas de negativos en blanco y negro, podemos ver cómo era la vida a finales del siglo XIX a todo color.

Aunque la verdadera fotografía en color ya se había desarrollado para entonces, todavía no era comercialmente práctica, y las reproducciones mediante fotocromo se hicieron muy populares en la época debido a la moda de enviar postales.

Estas impresionantes imágenes a color de Ámsterdam nos muestran cómo era la capital de los Países Bajos en la década de 1890, con sus canales y la famosa Plaza Dam de la ciudad donde se puede ver a la gente ocupada de sus asuntos mientras pasan varios tranvías, caballos y carretas.

Antiguas fotografías a color de Ámsterdam a finales del siglo XIX

Antiguas fotografías a color de Ámsterdam a finales del siglo XIX

Antiguas fotografías a color de Ámsterdam a finales del siglo XIX

Antiguas fotografías a color de Ámsterdam a finales del siglo XIX

Antiguas fotografías a color de Ámsterdam a finales del siglo XIX

Antiguas fotografías a color de Ámsterdam a finales del siglo XIX

Antiguas fotografías a color de Ámsterdam a finales del siglo XIX

Antiguas fotografías a color de Ámsterdam a finales del siglo XIX

Antiguas fotografías a color de Ámsterdam a finales del siglo XIX

Antiguas fotografías a color de Ámsterdam a finales del siglo XIX

Antiguas fotografías a color de Ámsterdam a finales del siglo XIX

Antiguas fotografías a color de Ámsterdam a finales del siglo XIX

Antiguas fotografías a color de Ámsterdam a finales del siglo XIX

Antiguas fotografías a color de Ámsterdam a finales del siglo XIX

Antiguas fotografías a color de Ámsterdam a finales del siglo XIX

Antiguas fotografías a color de Ámsterdam a finales del siglo XIX

Antiguas fotografías a color de Ámsterdam a finales del siglo XIX

Antiguas fotografías a color de Ámsterdam a finales del siglo XIX

Antiguas fotografías a color de Ámsterdam a finales del siglo XIX

Antiguas fotografías a color de Ámsterdam a finales del siglo XIX

Antiguo lavadero de coches en el Chicago de los años 20

El inventor C.P. Bohland fue quien patentó en 1921 el "Auto Wash Bowl", probablemente el primer lavadero de coches de la historia. Originalmente se abrieron dos establecimientos en la localidad de St. Paul, Minnesota, a principios de los años 20, y en cuanto su inventor vio que la idea estaba teniendo éxito decidió expandirse a otras ciudades.

El Auto Wash Bowl era una forma fácil de limpiar el barro de la parte inferior de los automóviles. En esta temprana época del automovilismo, las carreteras a menudo estaban sin pavimentar y llenas de barro, apelmazándose el lodo en la parte inferior del automóvil y las ruedas.

Los clientes pagaban 25 centavos a un operario para que colocara una cubierta protectora de goma sobre el radiador. Posteriormente los conductores entraban en el lavadero con sus coches a través de una rampa, dando vueltas alrededor de la especie de piscina circular a una velocidad de poco más de 10 kilómetros por hora. En su interior se creaban unas olas artificiales que limpiaban los bajos del coche, eliminando los restos de barro tanto del chasis como de las ruedas. El proceso tomaba en total cerca de cuatro minutos y posteriormente se podía dejar el coche a los operarios para que completaran el lavado completo del vehículo.

Probablemente el Auto Wash Bowl de más éxito fue el que se abrió en Chicago en 1924. C.G. Burkhartsmeier compró los derechos para construir en la ciudad este original lavadero de coches y una estación de servicio, invirtiendo para ello 20.000 dólares. Su inversión gozó de un gran éxito al principio, con cerca de 75 vehículos a la hora dando vueltas en su interior en los días de más ajetreo. Sin embargo acabó cerrando pocos años después debido a que la tecnología de lavado de coches evolucionó rápidamente casi paralela al avance de la competitiva industria del automóvil, y el Auto Wash Bowl acabó despareciendo definitivamente para la década de los años 30.

Antiguo lavadero de coches en el Chicago de los años 20

Antiguo lavadero de coches en el Chicago de los años 20

Antiguo lavadero de coches en el Chicago de los años 20

Antiguo lavadero de coches en el Chicago de los años 20

Antiguo lavadero de coches en el Chicago de los años 20