El 13 de julio de 1977, una serie de rayos que impactaron las líneas eléctricas y la infraestructura energética de Nueva York, provocaron una cascada de apagones, fallos de energía y sobrecargas por toda la ciudad. Los semáforos se apagaron, los ascensores se detuvieron, el metro se paralizó, y la ciudad quedó casi por completo a oscuras durante 24 horas.
Tan pronto como se cortó la luz, comenzaron los saqueos y los incendios provocados. Se reportaron cerca de mil incendios y más de 1.600 tiendas resultaron dañadas o saqueadas. En tan solo 24 horas, los daños a la propiedad superaron los 300 millones de dólares. Los saqueadores se llevaron todo lo que pudieron, desde comida, ropa o muebles hasta incluso vehículos.
Las calles, bajo un calor sofocante de mediados de julio, se convirtieron en un campo de batalla donde incluso los saqueadores asaltaban a otros saqueadores. El suministro eléctrico se restableció gradualmente al día siguiente, y el 14 de julio por la noche toda la ciudad volvió a tener luz. En un día de apagón, la policía arrestó a más de 3.700 personas implicadas en saqueos y daños a la propiedad.
El caos, sin embargo, contrastó notablemente con la actitud positiva de muchos otros neoyorquinos. A pesar del pánico generalizado, muchos actuaron con rapidez, ayudando a los vecinos necesitados, dirigiendo el tráfico e intentando mantener la paz dentro del caos que se estaba desarrollando en diversas zonas de la ciudad como Harlem, Brooklyn o South Bronx.
Aquí puedes ver una colección de fotografías de las calles de Nueva York durante el gran apagón que sufrió la ciudad entre el 13 y el 14 de julio de 1977:


































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