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Bikini Automat, la curiosa máquina expendedora de bikinis de 1957

En enero de 1957, los visitantes de una feria comercial celebrada en Londres pudieron descubrir una máquina expendedora bastante insólita. Se trataba de la Bikini Automat, una peculiar invención que pretendía llevar la venta automática al mundo de la moda, y una de esas curiosidades históricas que demuestran que algunas ideas comerciales se adelantaron varias décadas a su tiempo.

La Bikini Automat se presentó en la Feria Comercial de Entretenimiento (Amusements Trade Fair), celebrada en Westminster, Londres, en enero de 1957. En lugar de ofrecer las habituales chocolatinas, caramelos o bebidas, esta máquina metálica estaba diseñada para dispensar prendas de baño femeninas.

Su aspecto era bastante diferente al de las modernas máquinas expendedoras. Tenía una estructura metálica de aspecto industrial, con distintos compartimentos para las prendas. Las pocas fotografías de la época que se conservan, muestran a mujeres posando junto a ella y demostrando su funcionamiento, convirtiendo este invento en una de las atracciones más llamativas de aquella feria. Especialmente destaca la imagen de la modelo Margaret Rowe, quien fuera Miss Inglaterra en 1955, posando en bikini junto a esta máquina.

La idea era permitir comprar un bikini sin necesidad de entrar en una tienda ni depender de la atención de un vendedor. Bastaba con utilizar la máquina para adquirir la prenda. Aunque hoy pueda parecer una ocurrencia extravagante, el concepto tenía cierta lógica. Durante los años cincuenta, las máquinas expendedoras comenzaban a diversificar sus productos y los empresarios exploraban nuevas formas de facilitar las compras. 

En el caso de la Bikini Automat, se planteaban sus posibles aplicaciones en playas, piscinas o destinos turísticos. Una persona que hubiera olvidado el bañador podría comprar uno rápidamente, sin tener que buscar una tienda abierta. También podía resultar una forma original de llamar la atención sobre un establecimiento o una ubicación comercial.

Sin embargo, vender ropa planteaba dificultades que no existían con los productos habituales de las máquinas expendedoras. Los clientes necesitaban encontrar su talla, elegir un diseño y confiar en que la prenda les quedaría bien sin poder probársela antes. 

Estos inconvenientes hacían que la idea fuese bastante más complicada de llevar a la práctica que la venta de una botella de refresco. Probablemente por ello, la Bikini Automat es más un ejemplo del optimismo tecnológico que reinaba en los años 50 que la historia de un éxito comercial, ya que apenas tuvo repercusión tras su presentación en la feria de Londres. 

Bikini Automat, la curiosa máquina expendedora de bikinis de 1957

Bikini Automat, la curiosa máquina expendedora de bikinis de 1957

Bikini Automat, la curiosa máquina expendedora de bikinis de 1957

Bikini Automat, la curiosa máquina expendedora de bikinis de 1957

Las primeras fotografías submarinas de la historia

Durante siglos, el mundo submarino fue prácticamente un territorio desconocido. Los relatos de marineros hablaban de criaturas misteriosas y fascinantes o paisajes ocultos bajo las aguas, pero nadie podía mostrar cómo era realmente ese universo. La invención de la fotografía en el siglo XIX abrió la posibilidad de llevar una cámara bajo el agua y conseguir que registrara lo que allí se encontraba. El problema era que hacerlo resultaba mucho más complicado de lo que podía parecer.

Uno de los primeros en intentarlo fue el británico William Thompson, que en 1856 realizó un experimento frente a la costa de Weymouth, en Inglaterra. Thompson ideó una rudimentaria cámara protegida dentro de una caja de madera y la hizo descender unos cinco metros bajo el agua mediante una cuerda. Desde la superficie accionó el mecanismo utilizando una varilla. La cámara permaneció sumergida durante varios minutos antes de ser recuperada.

El resultado fue extraordinario para la época, mostrando una imagen de un conjunto de rocas y algas en el fondo marino. Aunque la fotografía era muy rudimentaria y apenas podía compararse con las imágenes submarinas modernas, el experimento de Thompson suele considerarse el primer intento exitoso de obtener una fotografía bajo el agua. Thompson, además, no tuvo la posibilidad de ver directamente el resultado durante la exposición, ya que tuvo que confiar en que su ingenioso sistema había funcionado.

Las primeras fotografías submarinas de la historia

Tuvieron que pasar varias décadas para que la fotografía submarina diera un salto importante. El protagonista sería esta vez el biólogo y fotógrafo francés Louis Boutan, considerado uno de los auténticos padres de la fotografía submarina. A finales del siglo XIX, mientras trabajaba en Banyuls-sur-Mer, en el Mediterráneo, Boutan comenzó a experimentar con cámaras y sistemas de iluminación que le permitieran fotografiar organismos marinos en condiciones mucho más controladas.

El gran enemigo era la luz. A pocos metros de profundidad la iluminación natural disminuye rápidamente, y las emulsiones fotográficas de la época necesitaban exposiciones relativamente largas. Boutan desarrolló distintos dispositivos estancos y terminó recurriendo a una solución extraordinariamente avanzada para su tiempo: la iluminación artificial mediante flashes de polvo de magnesio. En 1899 consiguió realizar las fotografías bajo el agua utilizando un sistema de iluminación eléctrica y, posteriormente, perfeccionó sus equipos para trabajar a mayor profundidad.

Boutan llegó incluso a construir grandes estructuras para manejar sus cámaras desde el agua y realizó algunas de las primeras fotografías submarinas de animales y personas. Sus experimentos demostraron que la fotografía bajo el mar podía convertirse en una auténtica herramienta científica y no solamente en una curiosidad tecnológica.

Entre la sencilla cámara de William Thompson descendida con una cuerda en 1856 y los sofisticados sistemas de Louis Boutan habían transcurrido más de cuarenta años. Ambos se sumaron a la lista de pioneros que consiguieron fotografiar algo único por primera vez en la historia, y aquellos primeros experimentos fueron el comienzo de un largo camino que, décadas después, permitiría a exploradores como Hans Hass y Jacques Cousteau llevar la fotografía y el cine submarinos a millones de personas.

Las primeras fotografías submarinas de la historia
Una de las fotografías submarinas más conocidas de Louis Boutan (1896)



Las primeras fotografías submarinas de la historia
El propio Louis Boutan haciéndose un "selfie" submarino en 1893



Las primeras fotografías submarinas de la historia
Fotografía del fondo marino obtenida por Louis Boutan en 1893



Las primeras fotografías submarinas de la historia
Fotografía submarina de un cangrejo (Louis Boutan, 1893)



Las primeras fotografías submarinas de la historia
Fotografía submarina de Louis Boutan en 1896 probando su nueva cámara "instantánea"



Las primeras fotografías submarinas de la historia
La primera fotografía submarina a color, obtenida por William Longley y Charles Martin en 1926